Todo comenzó cuando el chouman cabalgó hacia esa ciudad que no tiene mar, tucutún tucutún tucutún, al galope y sin relinchar...
Fue llegar a la ciudad y besar el santo. (Y yo pidiendo un besín desde los tiempos inmemoriables... ¡dos meses!)
Presentar o no presentar. Esa es la cuestión.Y vaya si presentó. Y se lució. Y nos emocionó. Y nos descojonó. (Bueno, él y su equipo, y los presentes).
Y eso que el presentador terminó medio muerto y dejando su programa en herencia al sobrino. Ni siquiera su amuleto, el Casio de plástico sin pila, pudo evitar el fatal desenlace de la ceremonia."No estaba muerto, estaba de parranda", fueron las primeras declaraciones de un Buenafuente pasado de copas al que le importaba bien poco ir despeinado y enseñando barriga.
Hasta que se intentó recomponer y reparó en un pequeño detalle:
Y es que Madrid tiene algo misterioso. ¿Verdad, Carmen?Y enlazando con el tema del alcoholismo, aquí está el DOMinical del 7 de febrero:
No como el señor que aparece en el DOMinical del 14 de febrero:
Más típico no pué ser. Sólo le falta el guiri colorao-gamba a su lado intentando bailar mientras derrama la sangría por su camisita blanca.
¿Celosa yo?
¿Por qué? ¿Porque se esté besuqueando con el Wyoming, la Natalia Verbeke, ...?
:___((((
Un besín. Buaaaah buaaaah. Quiero un besíiiiin. Buaaaaah.
(¿dar pena todavía funciona en este siglo, verdad?) :P














